ReseƱa del libro El camino del lobo
- Angel Rodriguez
- 6 feb 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 9 sept 2021
”Hola! Espero que te encuentres muy bien.
Probablemente, lo primero que llegó a tu mente al leer el tĆtulo de este libro, fue Leonardo DiCaprio convirtiendo a vendedores ordinarios en extraordinarios o la frase de āVĆ©ndeme esta plumaā. Si fue asĆ, estĆ”s en lo correcto, porque el autor es el mismĆsimo lobo, uno de los mejores vendedores que ha tenido este mundo y en este libro comparte varios de sus mejores consejos en ventas.
Contiene una frase que dice āTodas las ventas son igualesā, a razón de que las ventas se basan en los mismos principios, sin importar el giro de la empresa o si se venden servicios o productos. Debo admitir que cuando leĆ la frase por primera vez, hizo que me alejara un poco de la pantalla mientras fruncĆa el ceƱo con incredulidad, pero a medida que seguĆ leyendo, me di cuenta que el autor tenia mucha razón.
Los principios son:
Cree en ti mismo y genera una confianza inmensurable
Cree en lo que estƔs vendiendo y sƩ congruente
Cree en la empresa que te respalda
Los principios mencionados constituyen a grandes rasgos el Sistema de Linea Recta, el cual fue diseƱado por el autor y lo explica a detalle en sus capĆtulos. Me parece un libro extraordinario sobre ventas y considero que todo vendedor debe leerlo.
Jordan Belfort hace Ć©nfasis en que si un prospecto no tiene interĆ©s en el servicio o producto, ni siquiera puede llamĆ”rsele prospecto y no se debe destinar energĆa en provocar un intento de venta. Esto no solo es desgastante, sino que el indice de cierre de venta por presión es muy bajo y vendedores de este tipo los hay por montones, por lo que uno debe destacarse del resto.
Es primordial tener empatĆa natural con el prospecto, asĆ se crean negocios perdurables con personas similares a uno mismo.
Por último, quiero comentarte que a medida que vas avanzando en sus pÔginas, el autor relata de forma grÔfica anécdotas que ayudan a ejemplificar los puntos explicados anteriormente. Por ejemplo, presta atención a la siguiente anécdota en la que Jordan fue empÔtico con su hijo y logró la meta inicial, la cual era tranquilizar a su hijo:
<<Una anĆ©cdota que me gusta relatar acerca de esto es la ocasión en que mi hijo, Carter, llegó a casa luego de un entrenamiento de futbol rabiando contra un chico de su equipo que acaparaba siempre el balón. Mi prometida me dijo esa noche: āCarter estĆ” muy molesto; Āæpor quĆ© no bajas y ves si puedes tranquilizarlo?ā.
He aquĆ lo que no hice: bajar y actuar de modo suave y compasivo para calmarlo. No moderĆ© el tono y le dije: āMira, amigo, sĆ© que estĆ”s muy molesto, pero no deberĆas permitir que nadie te ponga asĆ; no es bueno para tiā.
ĀæPor quĆ©? Porque Ć©l se habrĆa enojado mĆ”s. HabrĆa dicho algo como: āĀæQue no me moleste? ĀæQuĆ© quieres decir con que no me moleste? Ā”Ese chico es un acaparador! Ā”No lo soporto! Ā”Nadie lo soporta! Ā”DeberĆan sacarlo del equipo!ā. Y entonces yo habrĆa tenido que decir: āĀ”Ya, ya, calma, amigo; no es para tanto! RelĆ”jate un segundoā, momento para el cual Ć©l se habrĆa enojado mĆ”s aĆŗn y dicho: āCarajo, sĆ es para tanto, no me voy a calmar!ā.
Si yo hubiera tratado de entrar en su mundo en un estado tranquilo cuando Ć©l estaba en uno exaltado, sólo le habrĆa exaltado mĆ”s. En lugar de eso, me igualĆ© con Ć©l; me mostrĆ© tan molesto y enfadado como Ć©l estaba, y de hecho mĆ”s todavĆa. Dije con voz muy retumbante:
¿Qué diablos sucede, Carter? ”Sé que ese bastardo es un acaparador! ”Tenemos que hacer algo ya! ¿Le llamamos al entrenador para exigirle que lo saque del equipo?
Ćl me igualó entonces, como yo sabia que lo harĆa. Se enfureció tanto como yo y dijo:
Ā”SĆ, hablĆ©mosle al entrenador! Ā”Que lo saquen del equipo! Ā”Ese chico es una amenaza!
Ante lo cual yo dije:
Ā”SĆ, hagamos eso, amigo! -y en un soplo bajĆ© la voz y adoptĆ© un tono mĆ”s comprensivo, sacudĆ tristemente la cabeza y aƱadĆ-: Aunque no sĆ©; me pregunto cuĆ”l es la causa de que Ć©l actĆŗe asĆ, Āæcrees que tenga algunos problemas emocionales? -y agreguĆ©, con voz mĆ”s baja aĆŗn-: Es realmente una pena.
Ćl sacudió tambiĆ©n la cabeza, desde luego, y dijo con un tono tan comprensivo como el mĆo:
SĆ, papĆ”; supongo que deberĆa tenerle lĆ”stima, tal vez es muy infeliz - y en ese instante se calmó.
La correspondencia puede ser un medio para tranquilizar a alguien, entusiasmarlo o hacerlo sentir seguro de algo. Entras simplemente al mundo en el que estĆ”, marcas el paso, marcas el paso⦠y lo guĆas en la dirección que quieres que siga>> (p. 410-414).
BIBLIOGRAFIA:
Jordan Belfort (2018). El camino del lobo. Primera edición en libro electrónico. Ciudad de México. Editorial Océano de México. Pp 780. eISBN: 978-607-527-492-8 (Libro descargado en iBooks)





